Tía Feli que hoy nos ha dejado

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He calentado el “frío helador” de mi cama con un confortable edredón nórdico, nuevo y lleno de manchas azules y violetas. Para cubrir mi linda piel he sacado una de las sábanas de hilo con bordado labrado de la tía Feli  y ayer mientras intentaba dormirme sin conseguirlo, a pesar del confort que me abrigaba pensé: “un buen capítulo para mi blog sería EL AJUAR DE LA TIA FELI “

Y es que esta sábana tan delicada y de bordados  tan preciosos me la regaló la tía Feli cuando me casé junto con otras más y unos camisones de batista estilo años 50 todo ello sacado directamente del baul de su ajuar. Los camisones los tiré, cuánto lo siento, ahora los luciría feliz

Nosotros los hermanos Cabodevilla nos reíamos mucho del arcón de la tía Feli que quedó “compuesta y sin novio” y su ajuar precioso permaneció durante muchos años guardado en su piso de Madrid.

La tía Feli, hermana mayor de la mamá y que hoy nos ha dejado, era una modista siempre atareada con su máquina de coser y los modelitos que tenía que entregar en el taller de modas para el que trabajaba

La tía Feli, no hace falta explicarlo, también era pasiega y pobre y tuvo la desdicha de enamorarse de un “chico rico” de Villacarriedo. Yo no sé muy bien qué era en los años 50-60 “ser rico”, sólo sé que este chico era hijo único y su madre se oponía a su relación con una “pobre”.

Cuando hice mi primer viaje a Madrid después de aprobar ingreso (viaje que he contado en la entrada “A Madrid en camión”), era el año 61 y la tía Feli y Josépepe, así le llamaba ella, eran novios y me llevaban a cafeterías elegantes a tomar canapés y refrescos, lujos que yo en Pamplona no conocía. Yo me comía todos los canapés y estaba encantada del trato que me daba aquella parejita.

Claro, como correspondía a la época la tía preparó su ajuar de toallas, sábanas, manteles, camisones y demás y lo iba guardando amorosamente en un arcón que yo misma llegué a abrir, explorar, cerrar. Qué maravilla¡

Pero por razones que yo no sé muy bien Josepepe que tenía una Academía se casó. Se caso con otra claro y la tía Feli se quedo compuesta y sin novio.

Cada vez que yo iba a Madrid, ya adolescente, que eran muchas, la tía Feli me hablaba de él, que le llamaba, que salían , que él no era feliz y todo lo hacían bajo manga sin que se enterase la abuela Asunción que ahora era ella la que se oponía a esta relación sin futuro

Pasados muchos años todavía tenía algo que contarme de Josepepe: que le había regalado un reloj, que la llamaba mucho por teléfono. Es decir que hasta que la vida de la tía Feli se torció después de su jubilación ella seguía teniendo ilusión por aquel hombre al que siempre quiso y que por convenciones sociales perdió. Esto hoy en día me resulta increible

La tía Feli ha pasado sus últimos años en la Ulzama, en una residencia de ancianos a donde la trajo Iñaki rescatándola del abandono en que había caído después de que murió el último de los hermanos, el tío José y se quedó sola.

Ha sido nuestra “memoria viva” porque conservaba una memoria prodigiosa y yo además conservo parte de su ajuar.

Adios tía y gracias por todos los mimos que nos diste en forma de croquetas o jamoncito rico..

PD.- La hemos acompañado en sus últimos días dándole todo nuestro cariño y sintiendo en el corazón no haber podido acompañar así a su querida hermana a la que ella llamaba Mari.

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