Radio y Televisión

 

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En la calle Olite no había televisión sino una enorme radio Telefunken en la que escuchábamos desde las canciones dedicadas o los seriales, hasta los programas de entretenimiento como «Matilde Perico y Periquín» y cómo no lo que llamábamos «el parte» cuyo nombre, heredado de los partes de guerra, y su musiquilla característica daba entrada a las noticias.

Radio. Matilde, Perico y Periquín

Todos los niños de aquella época recordamos los nombres de París, Londres, Berlín y de otras grandes ciudades inscritos sobre el cristal de la radio pero en mi casa por más vueltas que diéramos a la ruedecita no llegábamos más que a sintonizar Radio Requeté ( estábamos en Pamplona) , Radio Nacional, o Radio Popular.

Cuando por un empacho o unas anginas no iba al cole, escuchaba desde la cama por la mañana «las canciones dedicadas» que a la mamá le encantaban y las tarareaba contenta mientras trajinaba en la cocina. Así yo también me aprendí : Amapola, Por el camino verde, Están clavadas dos cruces y un largo etcetera.

Aún hoy en día me sé de cabo a rabo la letra y melodía de todas aquellas canciones.

A las tardes emitían cuentos infantiles, algunos inolvidables como Garbancito o el Gato con Botas. Una delicia de escuchar. No hace muchos años en su programa «Clásicos Populares» Fernando Argenta en los días navideños se daba el gustazo de emitir estos cuentos y a mí casi se me caían las lágrimas al volverlos a escuchar 50 años después.

Ya adolescente y cuando ayudaba a la mamá en «el cuarto pequeño» mientras cosía escuchábamos la radio, ya transistor. Ella seguía el denostado programa de los consejos de Elena Francis o las radionovelas como «Ama Rosa». Sin comentarios. Toda la ideología del nacionalcatolicismo allí metida. Yo entonces con 15 o 16 años ya las cazaba al vuelo y le decía a la mamá que de aquello «ná de ná», todo basura.

Cuando empezó a llegar la televisión a Pamplona nosotros tardamos en comprarla e Iñaki y yo resolvíamos esta carencia yendo los sábados y domingos al chalet de los Turrillas donde veíamos nuestra serie favorita: Rin Tin Tin.

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La tele era en blanco y negro, sólo emitía por la tarde-noche, una única cadena y lo que con más frecuencia aparecía en pantalla era la odiada «carta de ajuste».

A la calle Olite la televisión llegó creo que en los 60 cuando yo ya tenía nueve años. Se entronizó en el comedor y ya comenzó el tema de hasta qué hora podían quedarse los niños viendo la tele.

El programa infantil de entonces era «Las marionetas de Herta Frankel y su perrita Marilin». A mí no me gustaba nada este programa y lo que prefería eran las series como Bonanza, el Virginiano, Perry Mason, El Fugitivo

Con los años llegaron «El superagente 86» con el que te reías un rato y «Belfegor el fantasma del Louvre» serie de miedo que nos tenía a todas aterrorizadas. También llegaron los odiosos dos rombos que indicaban que el programa era para mayores de 18 años y entonces sin solución a la cama.

Pero la televisión no desalojó a la radio siempre omnipresente en aquella casa aunque con los años ya desapareció la Telefunken y llegó la radio transistor.

Yo he seguido fiel a la radio. Radio Clásica para escuchar a Paula. La SER como el soniquete de mi vida.

Cuando viajo me llevo un transistor carraca como los que usaba la tía Feli y a la noche, alé, hasta dormir a escuchar «El larguero» y «Hablar por hablar».

Y canto, canto » por el camino verde, camino verde que va a la ermita…..» y me acuerdo de la mamá, tanto como me estoy acordando de ella ahora al escribir estas lineas y evocar aquellas tardes de complicidad en «el cuarto pequeño».

Fotos Familia-Ajuar Portatil 009

 

 

3 thoughts on “Radio y Televisión

  1. Que chulo, tambien me acuerdo de Star Trek, que entoces se llamaba La Conquista del Espacio, de Los Chipiritiflauticos, y un monton de series y programas infantiles. Luego llego el color, poco despues de morir El Gran Dictador, tambien el video, el primero casi un magnetoscopio. Y las series para Paula, como Heidi, Pipi Calzaslargas o Marco, aunque las veiamos todos, en realidad no hubo otra cosa hasta las autonomicas y las privadas, bueno, historias de la tele muchas, hasta Falcon Crest y Dalas, bueno pongo ya la carta de ajuste, jajaja

    • Gracias Patxi por compartir también tus recuerdos. Efectivamente los dibujos y series bonitas para niños llegaron para Paula.
      Nosotros veíamos lo que había, no había cadenas, ni mando y eso sí mucha nieve e interferencias.

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