La bici

escanear0004

Mientras vivimos en la calle Olite ni Iñaki, ni Patxi, ni yo tuvimos bici. Querer queríamos pero ni se nos ocurría pedirla, porque era evidente que no se podía. No estaban los tiempos para bicis.

Nuestra bici era la de los Turrillas, si ellos querían, claro, nos dejaban dar unas vueltas a la manzana de los “Jardinicos” y se acabó.

En aquellos años la mayoría de niños carecíamos de bici así que te conformabas y agilizabas las piernas corriendo al “Tres navíos en la mar”o al  “Escondite”  pero de pedalear nada de nada.

Paula ya sí que tuvo bici como Dios manda. Se la pidió a los Reyes Magos y ellos van y le echan, una preciosa bici azul, colocada la mañana de ese día junto al árbol de Navidad.

Los tiempos habían cambiado. Vivíamos en el Barrio San Juan y ya Paula tuvo de todo: un lindo triciclo rojo metálico, con cintas de colores colgando del manillar y su bici azul.

Que Paula aprendiera a andar en bici esa fue otra

¡ Vete tú ! me decía la mamá y allí íbamos las dos hermanas a la Taconera con mis           ¡ Dale!  ¡ Dale! !Que te suelto¡

¡ Venga ! ¡ Venga!  ! Muy bien! Cuando ya por fin circulaba sola.

Mis hijos que ya nacieron en los 80 ya casi vinieron con la bici puesta. Primero el correpasillos, luego el triciclo y al fin la bici de cuatro ruedas. Hasta por fin quitar las ruedas pequeñas y ya correr de verdad. Pablo estrenaba, Dani heredaba y no había quejas.

Luego ya vino la vorágine de las bicis, a ser posible lo más parecidas a la del protagonistde ET. ¿Una bici voladora ? No. En el caso de mis chicos fue una BH.ET1

Allá íbamos al pueblo en verano con las bicis enhiestas sobre el capó del coche sujetadas a un artilugio que colocó Andrés.

Luego ya llegaron las Mountain Bike. El mundo del temido “pinchazo”. Andrés arreglando la cámara y considerando que el tiempo en que se fumaba un cigarro era el necesario para que la goma se pegase.

Bicis por todas partes, en el balcón de casa y en la leñera del pueblo.

Hoy en día cada uno tiene entronizada la bici en su casa.

Mi vida sin embargo ha sido una vida sin bicicleta. No pasa nada. Ya está Pablo para andarselo todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *