Aquellos tiempos, aquellos remedios


Se llevarían las manos a la cabeza los solícitos papás y mamás actuales si supieran de algunos de los remedios caseros que nos aplicaban a los niños en los años 50 y hasta los 60.

 

Del mundo del Dalsy y el Apiretal, de los bífidos, las alergias y tantas cosas que se tienen en cuenta hoy en día en el cuidado de los niños, demos un salto mortal hasta llegar a 50 años atrás. Medio siglo..

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Veamos.

La Manzanilla era la reina de los remedios. Nada de asépticas  bolsitas alineadas en caja, sino la olorosa flor de manzanilla, guardada en algún bote.

Se hervía en un cazo, se colaba y ya lo mismo valía para sosegar un estómago empachado que para lavar un mañanero ojo legañoso.

Hasta tenía uso cosmético. Decían que la infusión de manzanilla daba brillo y aclaraba el cabello. Yo mantuve esta creencia mucho tiempo. Siendo ya veinteañera, cuando le lavaba la cabeza a la rubia Paulita, en el último aclarado le aplicaba la dichosa manzanilla.

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El Alcohol, o mejor dicho las bebidas alcohólicas, aunque hoy nos parezca increíble. Por ejemplo, si te dolían las muelas, que solían doler y mucho, no te  llevaban al dentista sino que empapaban una guata en coñac y te la colocaban en la muela dolorida. Y a otra cosa.

Cuando estabas un poco debilucha después de unas anginas por ejemplo , decían que perdías el  apetito. Yo en mi caso dudo de que alguna vez haya perdido el apetito.

Daba igual, me endosaban todos los mediodías un vasito de Quina para que comiera con más ganas. ¡ Increíble!  La Quina, San Clemente o Santa Catalina la guardaba la yaya  en “su armario”-

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En el armario de la yaya se podía encontrar de todo, la quina, los roscos de Peralta y las frutas caprichosas, las cerezas o los albaricoques por ejemplo.

Seguimos con el alcohol. Ya más mayorcita cuando volvías del cole destemplada por el dolor de las primeras reglas, te daban una copita de ginebra. ¡ Glup!  Algo aliviaba. Aunque así a media mañana  y en seco igual era que te dormía Luego ya me enteré de que la ginebra es vasodilatadora.

Lo que verdaderamente nos alivió a las chicas de estos dolores es que llegarán las Saldevas y ya nos olvidamos de la ginebra hasta que llegamos a los “cubatas”.

Patata para las quemaduras.

Agua  con sal  casi hirviendo  en un cuenco en el que metías el dedo si tenías un panadizo o un padrastro.

Yo creo que en la Farmacia sólo compraban los famosos Optalidones que luego se prohibieron y las Aspirinas con cafeína que también se prohibieron. Completaban el resumido botiquín el Nitrato de plata que te aplicaban en las verrugas y cómo no el Vicks Vaporub con el que te daban buenos refrotones en el pecho.

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 Nivea de caja azul era la única crema en el campo de la cosmética. Bien aplicada, antes de que te diera el sol en Oricaín o en San Sebastián y así quedabas bien fritica. ¿Factores de protección? Pero bueno, ¿ De qué hablas?.

Linimento Sloan de olor insoportable e inolvidable para el papá si tenia lumbago o a los chicos si tenían alguna magulladura.

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La llave de hierro con su frío helador aplicada sobre los orzuelos. Yo tuve muchos orzuelos, mucha llave y bien de agua de manzanilla.

Por supuesto nos llevaban al médico, que no al pediatra, y en sus manos quedaba el recetarnos los odiados supositorios y las inyecciones de penicilina.

Al dentista  también íbamos a que nos sacara la muela que habían emborrachado con coñac.

A pesar o gracias a alguno de estos remedios salimos adelante.

Cuando nos querían dar un premio por habernos dejado poner el supositorio, o la inyección o el unte del Vaporub, no nos compraban un huevo Kinder, que no se habían inventado, claro, nos daban “sopitas de leche” . ¡Qué ricas!

Dejo para el final el mejor remedio que saben aplicar todos los padres, los de ayer y los de hoy cuando eres niño y algo te duele:

“Cura sana, cura sana, si no se cura hoy, se curará mañana”.

Anexo de vocabulario hoy poco usado: empacho, guata, panadizo, padrastro, supositorio, unte, refrotón, legañoso….

 

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